Placas solares en invierno, ¿son rentables?

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Durante los meses de verano es cuando más rendimiento se le pueden sacar a las placas solares, pero eso no es obstáculo para que también durante los periodos de más frío se le saque partido a la energía solar. Es probable que te surjan muchas preguntas sobre el funcionamiento de estas instalaciones a lo largo del año. Por eso, en este texto te aclararemos si los paneles solares en invierno son rentables y la cantidad de energía que pueden llegar a producir.

El funcionamiento de estos equipos es igual en invierno que en verano. No hay que olvidar que este tipo de instalaciones no capturan el calor, sino que se nutren de los rayos de luz. De ahí que la forma de generación no varíe.

 Es cierto que la producción fotovoltaica durante los meses más fríos se reduce porque la cantidad de horas de sol también se ve disminuida. Lo normal es que se pase de una media de 15 horas, hasta las 10 durante las etapas más gélidas.

Por lo tanto, su funcionamiento se mantendrá en invierno e incluso la caída de las temperaturas ayudará a mejorar el rendimiento del sistema. Por lo tanto, continúa siendo una apuesta muy interesante, tanto por su rentabilidad como por su capacidad para producir una energía limpia independientemente de la época.

Es cierto que la instalación de las placas solares exige una cierta inversión, pero el periodo de amortización suele encontrarse por debajo de los 10 años. Además tienes la posibilidad de beneficiarte de ayudas para el autoconsumo y subvenciones por parte de las administraciones.

Placas solares en invierno

¿Influye el frío en las placas solares?

Durante el invierno, como ha quedado comprobado, el rendimiento de los paneles solares se reduce a causa de la menor cantidad de horas de luz. Pero ni el frío ni otros factores climatológicos llegan a alterar estas instalaciones. De hecho, la temperatura para alcanzar la mayor eficiencia son los 25ºC. Su rendimiento se vería muy mermado cuando rebase los 35ºC.

La producción fotovoltaica está condicionada a las horas de luz, no al calor. Cuando hay un excesivo calor la tensión en los módulos se cae y los paneles absorben menos energía. Es por eso que las altas temperaturas también le acaban pasando factura a estos equipos, llegando a reducir su eficiencia hasta en un 10%. Por lo tanto se puede descartar que el frío resulte perjudicial para su adecuado funcionamiento.

¿Cómo afecta la lluvia?

El sol sigue llegando a los paneles solares aunque haya nubes o incluso lluvia. El proceso de absorción y canalización no se altera por ello. En este sentido hay que distinguir entre dos tipos de luz, la directa y la solar difusa. En el caso de la primera opción se consigue una mayor cantidad de energía debido a que la radiación solar se dirige directamente a las placas desde el sol. Por su parte, la luz difusa, también conocida como indirecta, es dispersada por partículas en la atmósfera, aunque acabará llegando también a la instalación.

El sistema continuará generando energía, aunque la densidad de las nubes podría alterar la cantidad. En ambientes nubosos, la capacidad de producción fotovoltaica ronda entre el 10 y el 25% de su capacidad.

Placas solares en invierno

Además, la lluvia no debe ser una preocupación para los usuarios. Más bien todo lo contrario, ya que contribuye a retirar el polvo y suciedad que se va incrustando en las placas solares, contribuyendo así a que resulten más eficientes.

Tampoco debe preocuparte la nieve, que suele hacer acto de presencia en los puntos más altos y fríos del país. Este tipo de equipos están acondicionados para seguir creando energía incluso en esas situaciones. El vidrio reflectante consigue que la nieve se derrita con más facilidad sin afectar en ningún instante a su rendimiento.

La nieve, además, favorece el reflejo de la luz solar en las placas, consiguiendo lo que se denomina el efecto albedo, lo que ayuda a incrementar la electricidad generada por estas instalaciones.

Qué mantenimiento exigen las placas solares en invierno

El mantenimiento de las placas solares no varía de una estación del año a otra. Hay que procurar conservarlos siempre en un adecuado estado para sacarle el mayor partido posible. El principal componente de los paneles es el silicio, que destaca sobre todo por su resistencia. Resulta esencial para que se mantenga la calidad del sistema incluso en los ambientes climatológicos más adversos.

Con un correcto mantenimiento conseguiremos producir más energía y prolongamos la vida útil de la instalación. La limpieza debe hacerse tres o cuatro veces al año, sustituyendo todos aquellos componentes que se acaben deteriorando cuando sea preciso. Cuando la nieve acumulada sea excesiva, lo conveniente sería retirarla de manera manual o recurriendo a especialistas para que no se produzcan daños en las placas solares.

En el caso de la lluvia, siempre viene bien por todo lo que aporta. No influirá en el rendimiento de la instalación fotovoltaica y ayudará en la limpieza del polvo y suciedad que se acumule.

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